#Música: La Era de Catorce Años

avatar_jc_sahliPor  Juan Carlos Sahli. 24 años. Estudiante de cine. Apasionado por el cine, la moda y la música, en particular la electrónica y el post punk. Siempre con sentido del humor 🙂 @jcsahli

El excéntrico músico de Los Ángeles Ariel Pink, reconocido por sus alusiones constantes a la música del pasado, se ha referido en ocasiones a la Fourteen Year Era (La Era de Catorce Años), un período entre 1968 y 1982 dónde la música popular tuvo su mayor punto de desarrollo e innovación, sentando las bases de todo lo que vendría después. Acá siete discos esenciales del período.

1972 – The Slider (T. Rex)
David Bowie no fue el único músico británico de los 70 en ocupar brillos en la cara, boas alrededor del cuello y cantarle canciones a Marte. Su conocido rival durante esa época era Marc Bolan, músico y poeta quien saltó a la fama como el vocalista, líder y compositor de la banda T. Rex. Bolan murió en un accidente de auto en 1977 en pleno apogeo de la carrera de Bowie, y aunque no compartía esa capacidad de reinventarse, sigue siendo el fundador del glam-rock. Como gran parte del rock británico de los 60 y 70, Bolan estaba muy influenciado por el rock and roll clásico estadounidense, incluyendo Jimi Hendrix y Bob Dylan, pero su colorido imaginario, con guiños a la naturaleza y el futurismo, son terrenos arquetipicamente británicos. The Slider es un registro vibrante y atemporal de su breve carrera, tan espontáneo y eléctrico que resulta difícil resistirse. Su visión del rock and roll desde lugar de hedonismo y egoísmo absoluto ha influido de muchas maneras en la música, como un ejemplo ultra-contemporáneo, basta ver a Goldfrapp cuando fusiono aquel sonido con la electrónica para su disco Supernature.

1973 – For Your Pleasure (Roxy Music)
Los grandes estetas del rock, Roxy Music irrumpieron en los 70 privilegiando la vanguardia tanto sonora como visual. For Your Pleasure es su segundo disco, y el último en colaboración con Brian Eno, debido a diferencias creativas con el líder y rostro de la banda Bryan Ferry. Enamorado del glamour y el estilo y bebiendo de una rica fuente de inspiraciones (la historia del cine, la cultura pop, la bohemia), Ferry eleva el sonido de la banda a un dramatismo y sofisticación inéditos para la época. Su voz profunda, con tendencia al vibrato, está hecha a la medida de sus letras, qué habitan la desesperación dentro del romanticismo. Pero los logros de For Your Pleasure no serían nada sin el aporte de Eno, quien cuela experimentos con los sintetizadores y la manipulación de cinta incluso en los momentos más enérgicos del disco. Desde la carátula, dónde la modelo (y novia de Ferry) Amanda Lear posa junto a una pantera mientras Ferry hace de conductor de limusina, hasta el esplendor de la música, For Your Pleasure es una síntesis perfecta entre estilo y contenido.

1975 – Another Green World (Brian Eno)
Brian Eno no solo originó, a modo de declaración de principios, el género ambient, también fue un excéntrico músico glam rock en solista y junto a Roxy Music y hasta hoy un visionario productor musical que cuenta en su currículum haber trabajado Talking Heads y Coldplay. Another Green World es sin duda su obra más sublime, dónde conviven canciones más tradicionales con pasajes totalmente instrumentales, un universo sonoro a la vez onírico y terrenal, dónde reina una cuota considerable de extrañeza y desorientación. A través de arreglos de piano, guitarra, experimentos con los sintetizadores y letras a modo de corriente de la conciencia, Another Green World es hasta el día de hoy un disco inclasificable, que existe en su propia categoría.

1977 – Suicide (Suicide)
Nueva York a fines de los 70. Prostitución, drogas, crimen y pobreza cruzando varias cuadras, una ciudad hostil y caótica, muy distinta la meca cosmopolita que hoy conocemos gracias al alcalde Giuliani y su tolerancia cero. Desde ese mismo hábitat, cuna de una potente escena underground, surgió este dúo, conformado por Alan Vega y Martin Rev, artistas plásticos y provocadores por naturaleza. Obsesionados con el lado más oscuro de la cultura norteamericana de post-guerra, para su excepcional debut tomaron los ritmos decadentes del rockabilly (Vega como vocalista, se asimilaba a un Elvis post-apocalíptico) y los hundieron en un mar febril de sintetizadores, experimentando con ellos de una forma que hasta ese momento había sido patrimonio de los británicos.

1978 – Chairs Missing (Wire)
Cuando irrumpieron el 1977 con Pink Flag, el cuarteto inglés Wire cabía categóricamente en el punk. Para su segundo disco ya habían hecho la transición a una banda mucho más extraña e impredecible de lo que aquel estrecho género podía permitir. Chairs Missing se sitúa con igual soltura entre lo delirante y lo agresivo, tal como prueba su título (‘’faltan sillas’’), una expresión anglosajona para referirse a alguien con problemas sicológicos (algo así como ‘le falta un tornillo’ en español). Las texturas disonantes, que bordean la psicodélico, sus estructuras inusuales y letras irónicas, llenas de absurdo, inyectaron plasticidad a la música rock posterior. Su influencia se puede escuchar en el post-punk más próximo, que predijeron de forma involuntaria, y más adelante en la escena independiente de los 90, con bandas que van desde Sonic Youth a Elastica.

1980 – Colossal Youth (Young Marble Giants)
En una época en que estaba a punto de instaurarse el exceso en la música, el cuarteto inglés Young Marble Giants representaban el minimalismo de la manera más contundente, probando que con algunos acordes de guitarra y órgano, producción electrónica casera y letras lúcidas, que pintaran imágenes en el oyente, es más que suficiente. La voz de Alison Statton, inocente y cantarina como la de una niña, hace que temas como el apocalipsis, el tedio existencial y el desencanto amoroso se sientan tan cercanos y sedantes como un café en una tarde lluviosa. Aunque la re-edición del disco agrega 5 canciones a las 15 originales, Colossal Youth jamás agota y mantiene siempre aquel carácter conciso y potente. Es un disco de culto, que ha influido de gran manera en la música independiente, con Kurt Cobain y Courtney Love declarándose fans y rescatándolo de las tinieblas.

1982- The Dreaming (Kate Bush)
Se podría decir que Bjork tuvo una antecesora en Kate Bush. La artista británica, una de las interpretes más admiradas de su patria, instalò la excentricidad y el delirio romántico al vocabulario del pop femenino. Tres años antes de Hounds of Love, disco que le trajo su mayor exposición comercial, Kate Bush lanzó el extrañísimo The Dreaming. Con su voz expresiva, maleable, Bush desdobla cada instinto pop hasta que de él solo quedan composiciones teatrales, surrealistas, un baúl de disfraces desde el que Bush interpreta distintos imaginarios y papeles, desde un soldado vietnamita durante la guerra hasta la acompañante de un criminal durante un asalto. Las experimentaciones que emplea Bush en en The Dreaming son más que nada sonora, agregando, a su usual instrumentación sinfónica ritmos tribales, mandolinas, didgeridoo, manipulaciones de voz, guitarras entre otros. Un universo particular, llevado a la práctica con la máxima pasión y minuciosidad.

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