NYC 01: El día que QMP Blog llegó a New York

“El” viaje

Hace cuatro semanas regresé desde la gran manzana. Fue tan heavy todo que hasta yo mismo experimenté un giro. Probablemente esa ha sido mi mayor lección después de haber estado 10 días en manhattan: Entender que la vida es hoy y que la base del estilo, la moda y el arte contemporáneo han forjado sus bases en una identidad basada en la experimentación y la búsqueda constante… y Nueva York sin duda es el territorio perfecto para dar vida a ese proceso.


QMP Blog en NYC No sé cómo ni por donde iniciar este texto. Y no es que me embargue un estado profundo de desconcierto, muy por el contrario me siento más enfocado que nunca, es que han pasado casi dos meses desde mi último post y en el trayecto mi vida también cambió. A grandes rasgos puedo resumirles que este viaje lo soñaba desde que soy adolescente y que superó todas mis expectativas. Que comencé en un nuevo trabajo hace tres meses con marcas vinculadas al tema de la moda, entre medio me fui de viaje y al regresar… renuncié. Básicamente descubrí que quería hacer otras cosas. También pensé en cerrar el blog y dejar de escribir porque a ratos siento que me decepcioné del mundo de la moda y ya no me interesaba contribuir a una industria que a momentos me decepciona profundamente…

Sin embargo la experiencia del viaje me reconectó y me regaló una nueva óptica. Finalmente a los días de haber renunciado me ofrecieron participar en otro proyecto que está increíble, nuevamente vinculado a la comunicación de marcas de moda. En el camino me ofrecieron escribir para otro medio, vuelvo a las aulas como profesor y… aquí estoy nuevamente, retomando el hábito, organizando mi agenda que vuelve a ser tortuosa, pero confiado que el trabajo constante trae sus frutos, ejemplo de ello este viaje que hoy comienzo a relatar.

Definitivamente la única constante en la vida es el cambio. Nueva York es un claro ejemplo. Una ciudad que no se agota y se reinventa diariamente. Desde su gente, sus movidas culturales, barrios de moda y espacios culturales, todo es un constante estímulo: visual, cultural, urbano, estéticos y sociales, estímulos que a ratos son un verdadero “combo en el hocico”. Y se agradece que así sea, porque nos permite poner en valor lo propio y  lo ajeno, reconocernos y reconocer a otros.

Hoy les haré un resumen a grandes rasgos del viaje. Cómo se gestó, cuanto gasté aproximadamente, los lugares que recorrí y por sobre todo mis primeras impresiones. Ya en los días que vienen les contaré detalladamente cada picada, barrio y experiencia que me parece importante compartir, ya sea para que la guarden como tip si deciden viajar, o bien simplemente como una mirada más íntima de la experiencia de un individuo maravillado con una ciudad más del mundo… ustedes juzguen.

 

Cómo llegar, cuánto y dónde:

Planifiqué el viaje casi con un año de anticipación. Primero saqué la visa (no existía todavía la nueva visa simplificada y tuve que realizar el trámite antiguo. Lo bueno la obtuve por 10 años). Luego los pasajes, al tener casi un año de anticipación el precio anda cercano a los usd$ 1.000 ó usd$1.200, Entre 500 y 600 lucas. Yo usé millaje y pagué no más de usd$500 dólares, una real ganga.

Luego el mllegarundo de booking.com y la reserva de hoteles. Reservé 3 que no pedían pago y a los 30 días antes de viajar cerré con uno. Elegí el Pennsylvania Hotel. Ubicado frente al Madison Square Garden, y conectado con 4 líneas de metro. Ubicado en la 7º avenida, en el límite del Downtown con el Middle Town, algo así como pleno centro. Hotel viejo del verbo, pero con toda su grifería funcionando, muy limpio, seguro y no tan ruidoso. Me pareció una muy buena opción y la recomendaría al punto de volver a alojarme ahí sin problemas.

Fueron 10 días completos de estadía, 11 sumando el último día y los traslados. Llegué directo en un vuelo LAN que salió a las 9 de la noche en Chile y llegó a NYC a las 8 de la mañana. La hora era la misma y contraté un plan de roamming por los 10 días, así que apenas aterricé hice el primero de muchos check in en forsquare. Pero más allá de la adicción a redes sociales, el gps y uso de mapas por el teléfono fue de gran ayuda para no perder tiempo y ubicarme sin problemas. 100% recomendado.

 

La ruta cultural:

Hice una larga lista de museos, finalmente eran tantos que tuve que optar. En el MoMA por ejemplo tardé un día entero. Llegué a las 10:30 am y salí a las 17:30. Con almuerzos y compras en su tienda incluidos. Probablemente por deformación profesional (soy diseñador) el impacto fue mucho más fuerte y me detuve mucho obra por obra, al fin y al cabo todo lo que estudié en libros por años, por primera vez se abría ante mis MoMAojos. Durante esos días alcance a conocer además: El Guggenheim, El MET Metropolitan Museum, La Public Library, Y varias galerías de arte entre Soho y Central Park.

Como dato de moda, los catálogos del MET son baratos y no corresponden a lo que entendemos en estricto rigor como catálogo de arte, no señores. Son libros empastados con tapas duras y de tamaños gigantes. Valen absolutamente la pena pagar por ellos sobre cargo porque son textos maravillosos. Me traje muchos, tantos que me dieron la memebresía gratis por la cantidad de cosas que compré.. que aunque no sirve mucho si no vives allá, es una alegría ñoña que sólo un amante del arte podrá entender.

 

La ruta arquitectónica:

Tanto como la moda, la arquitectura contemporánea es algo que me fascina. Me obligué a recorrer obras hito de la arquitectura moderna, y así fue que arqconocí el único edificio de Le Corbusier en Manhattan junto a Oscar Niemeyer: los cuarteles generales de la ONU, también recorrí la arquitectura de Mies Van Der Rohe, Frank Wright Lloyd, Frank O. Ghery , Renzo Piano y Phillip Jhonson.

 

La ruta universitaria:

Si algo sueño luego de este viaje es poder estudiar un master en NYC. Por ello recorrí varias escuelas insignes de la gran manzana, donde puedes estudiar desde artes, moda o comunicaciones. Comencé en la legendaria Julliard, escuela de artes escénicas contemporánea, luego seguí con ColuParsons The New School for Designmbia y su prestigiosa escuela de periodismo, finalmente bajé a Parsons, The New School of Design (si la misma donde graban project runway) y donde tomé un tour que recomiendo porque te permite conocer todas las instalaciones de la escuela, luego fui al FIT Fashion Institute of Technology y cerré en NYU la New York University. Todas con sellos y miradas distintas. Todas con una oferta muy atractiva y todas con posibilidades reales de continuación de estudios.

 

La Ruta de películas:

Cafe Lalo, Upper West SideAquí podrán cuestionarme, o abiertamente odiarme pero no recorrí todas las locaciones de Woody Allen, para nada. Más bien recorrí todas las locaciones de Nora Ephron, una dramaturga y directora norteamericana, autora de comedias románticas que si bien son bastante light, pecaría de mentiroso si no reconociera que me encantan. Fui al Café Lalo, donde Meg Ryan y Tom Hanks se conocen en You’ve got mail, tambien compré en Zabar’s, el clásico supermercado de los vecinos del Upper West Side, pasé por Katz’s el mítico restaurant donde Meg Ryan finge un orgasmo en When Harry Met Sally. Mención aparte para Central Park que ha sido locación de innumerables obras cinematográficas.

 

La experiencia de comprar ropa:

Honestamente y en estricto rigo no me compré ropa. Sí Compré pero básicos y cosas pequeñas, ¿por qué? Porque  estaba más bien #pahbre y porque decidí renunciar a mi trabajo al regresar del viaje, por tanto no podría pagar el consumo después. Sin embargo entré a todas las tiendas que pude y pude vivir la experiencia de compra. La que definiría abiertamente como diferente, o al menos distinta. costume nationalPrimero es más amplia y realmente diversa. En todas las tiendas -excepto Saturdays Surf NYC- la atención es de otro planeta, la cantidad de prendas por percheros es reducida, permitiendo tocar y analizarla ropa en detalle. Las tiendas, el interiorismo, las vitrinas, todo genera una experiencia super grata.  Mis favoritas fueron: Commes des Garçon, Paul Smith, Dior, Balenciaga, Costume National, Maison Martin Margiela, Bergdorf & Godman, María Cornejo y Old Navy (esta última algo así como el Fashion Park gringo). Ya les contaré en un post detalles de c/u.

 

La comida:

Me dio reflujo por tantas grasas, con eso resumo un poco la dieta gringa saturada de frituras, ahora nadie me obligó a comerlas. Pero rica, barata y de todos los tipos. Mi comidafavorito fue sin duda el Café Lalo, si el mismo de la película. Pero si viajan sólo les diré que es difícil asimilar la dieta norteamericana en tan pocos días, por tanto es mejor comer en las cantidades y horarios que normalmente lo hacen, ya que intentar imitar el modelo gringo podría causarles indigestión por el exceso de frituras y grasas que proporciona desde el desayuno a la cena durante todo el día.

 

Estilo, calle y espacio público:

Esto fue lo que más me marcó de todo el viaje. Probablemente es algo sabido, pero hasta que no lo vives no lo asimilas al 100%. Nadie tiene miedo de mezclarse, el metro y los parques son el mejor ejemplo. Subes al metro y frente a ti hay un homeless durmiendo, al lado un par de turistas y al otro lacentral parkdo un señor de unos 50 años, vestido de impecable ivy look, con un reloj Rolex en su pulsera y viaja de pie sin problemas, se baja un par de estaciones más allá y luego entra un rabino. Todos ellos mezclados comparten el mismo espacio público sin problemas, sin aislarse en sus barrios y sin esconderse en guetos.

Para que decir lo que es Central Park un sábado o domingo por la tarde… un verdadero festival de diversidad, colores y rostros. Caminar por las calles de manhattan es sin duda uno de los mejores ejercicios para destrabar nuestra mente llena de prejuicios y miedos. Integración y respeto son la palabras que -para mi gusto- mejor definen su apropiación del espacio público.

Revistas de moda:

revistas

Con esto igual haré un post especial, porque descubrí un trozo del paraíso en la tierra. Se llama Mulberry Iconic Magazines. Ubicada en pleno Soho neoyorquino, esta tienda ofrece publicaciones especializadas de todo el mundo, desde autos a arquitectura, diseño y moda. Sin duda la sección de moda y diseño se toma casi toda la tienda. Amé, aluciné y me endeudé feliz. Son 2 maletas de 23 kg. c/u las que se pueden traer vía LAN Airlines. De ellas 1 completa de 23 kg fue única y exclusivamente de revistas y libros. Un placer que vivo sin culpas.

 

Brooklyn y la movida hipster:

Brooklyn y Williamsburg no me impactaron tanto como había leído antes de viajar. Me atrevo a decir que sentí, ví y percibí más onda en el Soho que en Brooklyn mismo. Tal vez no recorrí lo suficiente, pero la sensación dbedforde un mundo algo “plástico” y “sobreactuado” fue lo que más me impactó de Williamsburg, sin embargo en el Soho el encanto me pareció natural, sin poses. De todas maneras hay tiendas, personas y ferias increíbles. Sin embargo la movida hipster como tal emigró a Greenpoint y probablemente por eso no vi tanto de lo que esperaba ver.

Esto es a muy grandes rasgos mi resumen, más novedades en los próximos post, donde profundizaré cada ítem.

Nos leemos nuevamente 😉