Colección invierno J.J.O.: La decadencia de un ícono

Es triste. En mi adolescencia, hace unos 10 años atrás, fines de los 90′ y principios del 2000 más o menos, ser un chico “yei-yei-ou” 0 bien “jota, jota, o” era ser cool. Esa denominación iba para todos los adolecentes que vestían entre J.J.O, Mossimo y Maui. Tener la billetera con el tiburón Maui era gozar de popularidad y tener un polerón J.J.O. era definitivamente… ser top.

Ciertamente y con el paso de los años, mis parámetros estéticos y de estilo han variado bastante hasta la actualidad. Hace mucho que estas marcas no están en mis aspiraciones y mucho menos en mi clóset. Pero más allá de las variaciones, siempre me gusta igual comprar ropa “juvenil” (ya les conté de mi predilección por Americanino) Por ello, al recorrer la nueva colección de J.J.O. quedé apenado. La devacle de todos los recuerdos de mis años mozos. La caída de imagen para una marca con un pasado glorioso (en mi mente al menos) y que hoy decepciona tristemente.

Porque no puedo creer que la ropa de esta marca hoy sea: nada. Porque soy un convencido que cuando encontramos algo de mal gusto, ni siquiera eso raya en algo que te guste o no. El no tener gusto raya en la falta de identidad, en ser algo sin sabor, sin color, sin aroma. La nueva colección de J.J.O. desde mi punto de vista es nada. Este tipo de marcas ofrece material para alimentar las opiniones de todos aquellos que critican el sin sentido del retail, la producción masiva de ropa basura, que no aporta nada de nada.

El estereotipo de belleza tan alejado de la realidad nacional!

Ciertamente la nueva colección de J.J.O. me generó dolor de guata y arcadas, todo junto y al mismo tiempo. Una especie de mareo de micro raro de describir. Pero en concreto ¿Por qué mi desagrado? Porque esta colección representa el estereotipo de belleza que por años nos inculcaron y que nunca alcanzamos a conseguir, el musculín. Ese hombre que lleno de anabólicos o a punta de horas honestas en el gym logra una silueta que termina deformando hombros, espaldas o brazos. Ese hombre que debe sacrificar horas en un gimnasio y además recurrir a químicos nocivos para la salud. Además la propuesta estilística tampoco dice nada. No hay contexto ni valores asociados. No hay tema de colección o al menos un sinsentido en relación a la ropa y la campaña publicitaria que exhibe su sitio web.

Acá les dejo la colección invierno de J.J.O….. Ni un brillo

Porque la ropa debe situarnos en un contexto y generar un aporte semántico, que nos ayude a pararnos frente al mundo de la manera más cercana a nuestra forma de pensar y a nuestras ideas. Sin embargo en ese punto la propuesta es uniforme y mezclada, sin ofrecer significados que aporten a nuestro sentido identitario. El sin sentido de J.J.O. simplemente los hará gastar plata.

más de lo mismo!

¿Más material? Una campaña publicitaria atractiva, interesante, que tiene como rostro a Marcos Zaror, quién subvalorado y desaprovechado no suma valor agregado. La campaña de J.J.O. está ABSOLUTAMENTE desconectada de la ropa que venden. Dialogando en lenguajes completamente diferentes. Vemos en la campaña un hombre vestido con trajes formales, que habla de seducción y entretenimiento, casi sedas y telas italianas formales, pero luego en la ropa encontramos un par de jeans desteñidos con cloro y un par de poleras y polerones que mezclan sin ningún referente de diseño identificable. No me queda claro si está pensado para la calle, para ir a bailar o si son tallas XL para personas que van al gimnasio y son exclusivas para culturistas. Francamente una propuesta sinsentido y desganada, frágil, sin significados, sin concepto ni propuesta asociada. Como dice una gran amiga, el diseño sin teoría detrás es hueco, como pasa con J.J.O.

La campaña de J.J.O. con Marko Zaror de rostro oficial

Mi recomendación para J.J.O. cabros: NO COMPREN NÁ!!