Clasismo & Bloggers Chilenos: El caso #shalabota

Somos un blog de moda para hombres, pero cabros… no puedo callarme ante este #hashtag que me parece nefasto y que estoy seguro, ustedes igualmente opinarían si escuchan a su polola o amigas conversar al respecto.

Fue tal vez el estreno del 1° capítulo de la teleserie Aquí mando yo en TVN el día 12 de septiembre, marcando un peak de 21,2 puntos de rating esa tarde y liderando la sintonía de ese día en el horario de las teleseries (lo que en Chile asegura un tema en la agenda país y según consigna nuestro querido y farandulero lun.cl), lo que catapultó y popularizó a la “shalabota” como un accesorio de indumentaria asociado al mal gusto y a lo “shulo”, cuando una irritada Mané Sweet las ningunea en el capítulo inicial, como observamos en el siguiente video:

Sin embargo, el discurso tuitero nos dice que los bloggers e internautas no ven tele abierta, tampoco escuchan reggaeton, puro indie rock, y si leen, nunca las últimas noticias o la cuarta. Al vivir, todos viven o deben vivir en un barrio donde aparezca algún paparazzi para foto de styling a sus outfits entre lastarria y providencia; mucho menos mamarse un viernes por la noche Morandé con Compañía o Primer Plano, que atroz. Y jamás comprar en el cajón de liquidación 2×1 de Falabella en el Parque Arauco, eso nunca! Porque… qué espanto para el outfit caer en algún pecado retail!!

Volviendo a la shalabota en sí misma, se dice que no son cómodas (la verdad yo nunca he usado una y veo difícil usarla) que necesitan una silueta esbelta, piernas largas y delgadas, lo que es poco común para las mujeres chilenas; finalmente el discurso declara que son feas. Hasta aquí nada raro, es más, así lo consigna un buen post al respecto en el blog Colirio, también el templo femenino Zancada le dedicó un escueto post, donde no dicen nada (cosa que no me asombra) pero le tiran la pelota a las lectoras, y finalmente Viste la Calle sigue el mismo sentido editorial con la sandalia en cuestión, pero es el marcado acento en la SH de los lectores (y con mayúsculas) que comienza a gestar otra realidad, a configurar otro discurso, uno mucho más sutil, más solapado, pero no por eso menos hiriente, agresivo y peyorativo. Por su parte Diario La Nación, le da tribuna en enero de este año con un interesante análisis al respecto, donde finalmente debaten en torno a la funcionalidad y estética del zapato, pero sin profundizar en sus connotaciones sociales.

aquí la shalabota en cuestión

Mi tesis del clasismo suma más material, tenemos que el fenómeno también encuentra un rostro que lo lidera, y encontramos como ejemplo la fotografía de Camila Vallejo difundida por las redes sociales donde se hace una clara alusión en todos los post y retwitteos a sus “shalabotas”, respaldando ahora con argumentos políticos la teoría de la shalabota=roto=pobre=comunista, sentenciando indefectiblemente que la shalabota es sinónimo de una casta inferior, al menos para nuestros “líderes de opinión digitales”.

Uno de los rostros que twitter hizo #trendtopic

No es todo, la ola sube y alcanza el peak con toda la verborrea que brota de este verdadero mito urbano, para ello les dejo desde frases de facebook, citas de bloggers, entrevistas y otros quotes donde sale al baile la vapuleada shalabota:
“el nuevo buzo de la inmaculada es mas picante que la shalabota”
“usar shalabota… no es shulo… es suuuuuuuuuper shuloooo!!! XD”
El Shalabota Award
Usted No lo Haga
El hito del año en la twittósfera
Mujeres con bronceado de shalabota // es la nueva quemada (bronceada) del camionero
Si usas zapatillas que sean tradicionales sin grandes alaracos, no chalas y menos un espécimen que asemeje a una SHalabota
La shalabota, un clásico de la mina flaitecuica

Me da lata finalmente el doble discurso. Porque sinceramente quiero entender en qué momento la shalabota pasó de ser un zapato de verano incómodo a un estandarte para rotear sutilmente y con el respaldo de todo el mundo, que en un cómplice silencio, no ha sido capaz de decir algo al respecto, acatando la voz indiscutible y casi con carácter de ley que emiten algunos bloggers y opinólogos nacionales, en el cada vez más light y “rosado” mundo de la moda. Ya que finalmente el escenario ofrece 2 puntos importantes en todo este discurso armado en torno a la shalabota:

1.- Un miedo irrestricto a que alguien, siquiera piense o te tache de flaite / ordinario / roto / chulo / picante (ay jamás, antes muerto a que piensen eso de ti)
2.- Miedo a decir las cosas transparentemente. Si crees que las shalabotas son sandalias ordinarias y para gente sin gusto ni clase, dilo abiertamente, y mójate el potito en tu tuit y en tu post, pero no intentes disfrazarlo con un tonito sarcástico y burlón a través de una palabra que dice lo mismo, pero más suave y edulcorado, en este caso: “shalabota”.

Sin embargo, cada persona que tuitea o postea en contra de las “shalabotas” olvida un pasaje muy atractivo e interesante que el gran @OscarContardo describe en su libro –Siútico- y que justifica los 2 grandes miedos que planteé anteriormente. Contardo declara que la pronunciación de la ch es algo así como un campo minado, donde existe el miedo a que la pronunciación de la ch salga como una sh, así las personas terminan pronunciando una especia de ts, en vez de chile dirían Tsile, Tsala, Tsantso, etc, etc. Porque finalmente saben que entre sus amigos o familiares alguien cae en la mala pronunciación de una ch por una sh, y por ello necesitan reforzar su propia identidad, manteniéndose a salvo de caer en el campo minado de la sh, porque en el fondo, muy en el fondo… saben que la sh les pertenece y es más cercana de lo que declaran en su discurso cotidiano.

De todo el material existente en la red, destaco el análisis del sitio: “no es ná la feria.cl” porque entregan un juicio con bases súper claras y transparentes. Llaman a “no usar la shalabota no porque sea chula como dice la Mane Swett, sino en un acto de soberanía del calzado, por la frescura y la belleza del tuto corto de la mujer chilena: ¡volvamos a la hawaiana!” (http://noesnalaferia.cl/vida-social/especial-shalabota-analisis-sociologico-al-calzado-revelacion-del-verano/)

El objetivo de este post no es lapidar a todas las señoritas y señores bloggers de moda que se han sentido cool por usar el hashtag #shalabota en sus tuits, sino que es un llamado a pensar antes de emplear el lenguaje, porque probablemente muchos bloggers pertenecen a la generación Y, son de ideas progresistas y hasta opositores a ideas añejas de clasismo y discriminación, sin embargo, al desentrañar su propio lenguaje en el blog o el twitter, descubrimos que han dejado en evidencia lo contrario.